Maldita incoherencia y maldita hipocresía mía

Feminismo, Intimo y personal, Sociedad Noviembre 23rd, 2007

Arrastro un cansancio tremendo estos días. Llevo unas semanas de agotamiento extremo, con stress laboral y personal. Este es ya el tercer sábado seguido que me toca trabajar, con el agravante de que el domingo también lo trabajaremos; el sábado pasado además de madrugar para ir a currar un par de horas, nos fuimos a la feria de Bodas y Bodas y nos pasamos toda la tarde allí de un stand a otro; el sábado que viene también me toca trabajar; puntualmente entre semana he tenido que ir de formación a ciudades alejadas de mi casa (es lo que tiene haberse ido a vivir al culo del mundo a cambio de una piscina comunitaria), ayer además tuve formación en Sant Quirze con una manada de adolescentes hiperactivos, y después ejecutiva en la agrupación hasta casi las 12 de la noche… ¡Salvar el mundo es agotador!

En fin, que estoy para el arrastre y la fiesta no ha hecho más que empezar, la casa está hecha una pocilga y si me descuido no nos queda ropa limpia que ponernos ni comida no-intoxicable en la nevera que llevarnos a la boca. Un drama. Si sigo a este ritmo, voy a palmar sin darme cuenta.

Y lo peor es que aún no estamos casados y ya me siento una mala esposa por no tenerle las camisas limpias, los calcetines emparejados, la cena preparada y coserle los botones cuando me lo pide. Cuando ayer me dijo que le había llevado unas camisas a su abuela para que le cosiera un botón a cada una, creo que le habría ahogado con las mangas. Me sentí humillada y derrotada. Y asqueada de mí misma. Asqueada de mí misma como mujer por no haber sabido cumplir, y asqueada de mí misma como feminista por creer que cumplir era mi obligación. Cuando me dijo que no quería que nuestros hijos tuvieran una madre ausente, ya me acabé de hundir en la misera de mi condición de mujer, esposa, futura madre y trabajadora.

Él es un pequeño desastre, un terremoto que por donde pasa deja huella, y encima está todavía muy enmadrado, su madre se lo ha hecho TODO toda su vida y él, aunque está poniendo de su parte todo lo que puede (está aprendiendo a cocinar, y la limpieza de la cocina en general la tiene bastante controlada), aún tiene mucho que aprender en cuanto a convivencia y vida independiente. Básicamente, que la ropa no tiene patitas para irse sola a la lavadora, y que si uno no pone de su parte para no ir tirándolo todo, luego no se nos amontona… Y esas cosas. Pero me culpo a mí misma por no estar disponible cuando la casa me necesita (¡ojo! no él: la casa, que está hecha un desastre), por no tener las energías suficientes de ponerme a recojer cuando llego del trabajo, por no llegar a tenerlo todo bajo control, por mi falta de energías…

Quedamos en que nos repartiríamos las tareas del hogar entre los dos, pero ahora veo que lo que eso quería decir es que nos pondríamos los dos a la vez a hacer las tareas del hogar, y si he llegado a casa a las 11 de la noche y él lleva allí desde las 7, yo esperaría que hubiera hecho algo, y él no se ve capaz de ponerse solo, le supera y necesita que me ponga con él para que no se le haga tan pesado. Total, que si yo no tengo energías, las cosas en mi casa no se hacen, porque tenemos que hacer las tareas del hogar los dos juntos. Debí leer la letra pequeña antes de firmar ese contrato.

A veces me odio a mí misma por ser una femenista recalcitrante y a la vez sentirme presa de estos convencionalismos sociales que me provocan sentirme fatal por no ser una buena esposa como se esperaría de mí. Malditas contradicciones. Maldita incoherencia. Maldita sociedad y malditos estereotipos interiorizados que me encadenan. Maldita hipocresía la mía.

14 comentarios en “Maldita incoherencia y maldita hipocresía mía”

  1. Xava dijo:

    Ahora que tu “joven esposo” pone en evidencia nuestra magnífica formación machista, a tí te tocará demostrar tu “madera de líder” (o de jefe) en el hogar.
    La vida a dos es tres veces más complicada.
    Más buena suerte

  2. Maripuchi dijo:

    Uy, Chesi… para esto tengo respuesta, aunque no sé si te gustará (o si le gustará a Joan)…

    Te voy a contestar con ejemplos, básicamente, con supuestos prácticos que me pasan a mí a diario.
    Yo tengo dos niños pequeñitos. El mayor de 2 años y 8 meses y la pequeña de 1 año y apenas 2 meses.
    Por motivos que no vienen al caso, cuando el mayor tenía 9 meses tuve que dejar de trabajar para atenderle, pues él no debía ir a la guardería hasta no ser un poquito más mayor.
    Dejé yo de trabajar por dos motivos: el fundamental era que yo cobraba bastante menos que mi marido. Me costó como no te imaginas tomar la decisión, pero una vez tomada y, dado que iba a estar dos añetes en el paro, pues p’alante. Aprovechamos para tener a la niña, así, cuando fueran ya los dos a la guarde, ella ya tendría un añete…
    En casa, lo que yo hacía (y eso que estaba en casa), además de cuidar niños (que ya es la ostia de curro), era la comida… Limpieza y plancha a pachas. Y a pachas es a pachas. A mí me da igual si él tarda dos horas más que yo en planchar cuatro camisas y tres pantalones. No es mi problema. Si atendemos sólo a esta razón, entonces lo haría yo todo … y claro, no…
    Con los niños igual. Él les baña desde que nacieron. Yo les preparo la cena, bibes y demás.
    Si lloran por la noche, el que se despierte va.

    Ahora que he vuelto a currar, la verdad es que la pena que me da es no verles más. Aún así, si alguno de los dos tenemos alguna cosa que hacer (por ejemplo yo mañana tengo una reunión de toda la mañana con el Fórum Feminista al que pertenezco), pues el otro apechuga…

    Que no te de pena. Los hombres son especialistas en hacerse los mártires. Hablad mucho del tema. Cuanto más mejor. Cuéntale lo que sientes, cómo te sientes… Debería entenderlo… y entenderte…

    Y pachienchia… que las cosas de palacio, ya sabes cómo van…

    Petonets.

  3. José-Luis Prieto dijo:

    Jessica: ¿Por qué no le enseñas a tu chico como se hacen algunas cosas? Mira, para nosotros las cosas de casa, sobre todo cuando hemos sido educados con criterios machistas, no es que sean inferiores, es que son complicadas.

    Enséñale cómo se cose un botón. Parece una chorrada, y a él le dará vergüenza reconocerlo, pero es que realmente es una chorrada.

    Enséñale cómo se pone la lavadora. Dile que coja un post-it y anote los pasos, y que en lo sucesivo los siga. Si hay riesgo de desteñido, actúa preventivamente (que no sabemos distinguir tejidos) poniendo en esos casos tú la lavadora antes de que él se adelante.

    Enséñale a cocinar. Yo no tenía ni puta idea, y ahora sólo me niego a usar la olla. Dale una clase teórica sobre hervidos, que le vendrá bien para la verdura y la pasta. Enséñale los trucos de la dosificación del aceite, cuándo se necesita poco y cuándo el alimento debe ser sumergido. Enséñale los trucos del horno (sólo este año he empezado a sustituir la carne frita por la carne al horno).

    Que se ponga a ello, para lo cual tendrás que ser paciente: déjale que vaya lento (al principio es normal), perdónale que haga cosas mal… Y sobre todo dirígele. Yo no me niego a hacer cosas en nuestra casa, pero me falta iniciativa, y sé que es algo que nos pasa a todos. No te cortes si tienes que dejarle todos los días un listado con tareas a hacer (no todos los días se plancha, por ejemplo).

    Esto último es algo que mi mujer no entiende, que por qué tiene que decirme lo que tengo que hacer. Yo le digo que yo me encago de todos los papeleos de la familia, y que en eso yo soy el director, y que de otras cosas ella debe ser la directora.

    Pero sobre todo reacciona y no asumas la casa, o los futuros hijos, como cosa tuya. Es de ambos. En algunas cosas tú tendrás la iniciativa y en otras él.

  4. Jéssica dijo:

    Muchas gracias, coleguis, pero para todo eso hace falta predisposición, que es lo que a mi futuro le falta, y yo no sé dónde lo venden…

    Porque por enseñarle que no quede (la primera vez que se duchó en mi casa y, en lugar de colgar las toallas, las puso directamente para lavar, ya ví que tendríamos mucho trabajo que hacer), y él aprende… lo que le interesa. A cocinar si tiene hambre, y a poner una lavadora si no tiene calzoncillos limpios. ¿A coser un botón? Para eso está la abuela. ¿A planchar? ¡Para qué, si no hace falta, no se nota! ¿A recoger? ¡Bah, tampoco es para tanto! Y suma y sigue. Puede llegar a ser realmente frustrante

  5. Maripuchi dijo:

    Tienes mucha razón. Pero entonces, a lo que tienes que aprender tú (si es que puedes, claro) es a sobrellevarlo y a que no te hiera en el orgullo.
    ¿Que la abu le cose los botones? Guay, así él contento y la abu también, que le da trabajo su nietecito… Y a tí, lo que la abu piense de tí (aquí es donde tiene que entrarte el coraje feminista) te tiene que resbalar.
    Ya te digo, que yo he pasado (y sigo pasando) por esto… y la que te rondaré…

    No soy superwoman. Llego hasta donde puedo y si estoy en política o en grupos de trabajo varios, además de por gusto, es para lograr cosas que contribuyan a una sociedad mejor. No me podría quedar en casa. Tu chico lo debería entender … y si no, mal rollito (también por experiencia…)

    Más besos.

  6. Egócrata dijo:

    Joder, no sé. En mi casa (llevo dos años viviendo en pareja y dos meses casado) la colada y la plancha la hago yo, friego yo los platos y básicamente me encargo de la mitad de la limpieza y compra. Lo único que no hago es cocinar, por simple incompetencia de mi parte (soy el peor cocinero del mundo).Sólo me acerco a los fogones cuando nadie más va a comer mis “creaciones”.

    Y oye, mi madre me hacia todo. Tuve la suerte de vivir fuera de casa una temporada, sin embargo, antes de emparejarme, así que no tuve más remedio que aprender… y perder 10 kilos en seis semanas, gracias a mi talento culinario.

    Vete de vacaciones una semana, bajo prohibición total que nadie, NADIE ayude a tu pareja a sobrevivir. Ya verás como aprende rápido. :-)

  7. Maripuchi dijo:

    La excusa de que no sé, de que tú lo haces más rápido, etc … está tan manida que me da hasta la risa…
    Lo único que puedes hacer es de tripas corazón y tomarte una temporada de relax… passssssando del tema…
    Que a su abuela le mola coserle al nietecillo los botones… y tú seguro que no has nacido para la costura…
    Yo le pido a mi madre que le remiende sietes a los jerseys de mi marido y no me da ninguna vergüenza. Tampoco me da vergüenza que se los cosa mi suegra…

    Por mi horario de curro, ya te digo que entre semana, a los nenes ni les veo… y hoy, sábado, he tenido toda la mañana reunión con el fórum feminista al que pertenezco. A los nenes les ha cuidado marido y no ha refunfuñado ni me dice que soy mala madre (hasta ahí podíamos llegar) ni me dice que los niños no tienen madre (sería causa de divorcio…)….

    Otro beso gordo y ánimo… En temas de igualdad, nos queda aún muuuuuuuuuucho que recorrer…

  8. carmiña dijo:

    Chesi, bienvenida al mundo real.

    Estoy de acuerdo que a los hombres si se lo pides de la manera adecuada, te ayudan, colaboran, pero para “compartir” queda mucho, mucho, mucho tiempo. Yo también soy una feminista convencida. Antes muerta que ama de casa. Ahora cuando estoy en el colmo de la desesperación, pienso y que me perdonen, que esto de la liberación de la mujer es la “nueva esclavitud” de la mujer: Ocho horas trabajas fuera de casa y otras ocho dentro, el resto del tiempo es para dormir, porque con tanto chollo hay que reponer fuerzas.

    Pero no todo está perdido, de nosotras depende educar a nuestros hijos en la igualdad,los nuestros son los primeros, pero empezaran a abrir brecha. Tengo 2 niños: niño y niña, los educo de la misma manera, incluso al niño, que es mayor, le obligo a hacer ahora más cosas que a la niña, incluso ya me ayuda en la cocina, no veas que bien hace los filetes empanados (y tiene 8 años)… así que no te rindas.

    Y cuando tú compañeiro te pida algo, le contestas: vale, yo coso los botones y tú ve poniendo la mesa, tendiendo la ropa o lo que se te ocurra que hay que hacer,… y si no: ¡los botones que se los cosa su abuela!

  9. eugeni dijo:

    Buenos días Jessica

    Lamento que tengas estas preocupaciones , así como el tardar tanto en presentarte mi apoyo. El borrador se me hizo demasiado filosófico. Pero no me puedo estar de proponerte , que te lo mires desde el punto de vista informático y creas que tienes una incompatibilidad de aplicaciones , procediendo , gracias a tus conocimientos y un esfuerzo comparable al necesario como para dejar de fumar , a solventar el problema. Y que la hipocresía guarda mucha relación con la estupidez , muy posiblemente no adquirida , sino heredada , que campa a sus anchas entre nuestras neuronas

    Ánimo

  10. Lüzbel dijo:

    Hmmm…bueno, hay que reconocer que lo primero suele ser el escaqueo y después el “es que lo hago fatal”.

    Aquí hay que dejar a la “mano invisible” actuar (por una vez): deja de hacer cosas. Por muy cochino que esté todo no lo toques.

    Así vemos las consecuencias de que los dos hagan lo mismo.

  11. J G Centeno dijo:

    He tenido que recordar el comienzo de mi convivencia en pareja y no me ha quedado más remedio que sonreir, y ya hace unos cuantos años. Mi educación, como la de todos los de mi edad, los cincuenta y tantos, ha sido extraordinariamente machista, por más que mi casa era aparentemente muy progresista, con mi padre militante comunista fuertemente implicado en la lucha antifranquista y mi madre bregada en el arte de sacar adelante una familia en las “ausencias” paternas. De hecho, cuando me independicé, muchos años antes de emparejarme de forma definitiva, creo que es definitiva, seguí manteniendo tics de niño mimado y utilizando el hogar paterno para muchas cosas, comidas de fines de semana, lo relacionado con la costura, etc….Con ese bagaje, y con un convencimiento teórico de la igualdad de sexos, inicié la convivencia con mi mujer, que también, hasta ese momento, vivía sola, aunque con mucha mayor independencia que yo. Los comienzos dieron lugar a muchísimos roces, pero no por mi falta de disposición, que era mucha, sino por lo que yo entonces consideraba falta de aptitud, y que no era otra cosa que vagancia intelectual. Por poner un ejemplo, la cuestión no está en ir al mercado a hacer la compra con una lista, la cuestión está en saber cuando hay que ir al mercado y saber que hay que comprar, saber si se ha agotado el Fairy o la lejía, tener idea de lo que vamos a comer los próximos días. Ese es el paso, y no es sencillo, que tenemos que dar los hombres, yo lo he dado, y una vez dado produce ciertas satisfacciones. En mi caso, la enfermedad contraida por mi mujer (fibromialgia y cuadro asociado de depresión y fatiga crónica) ha acelerado el proceso, pero sin duda lo hubiera acabado dando. Y ahora, que mi mujer se va recuperando, aunque la curación es imposible, el que a veces se queja de su comportamiento soy yo, que me he convertido poco a poco en amo de casa, y cuando llego a casa y tengo que ponerme a organizar la cena de los tres, antes he ido a buscar a mi hijo al colegio, me cabreo un tanto, y cuando ella llega, más tarde que yo, de trabajar puede que no me encuentre de muy buen humor. Pero es así, nadie dijo que la convivencia fuera fácil, pero yo la prefiero a la soledad.

  12. Alatriste dijo:

    Perdón, pero esto tiene que decirlo alguién. Lo que estás diciendo es que él tendría que haber hecho todo el trabajo de la casa porque tú estabas demasiado ocupada con tu trabajo y con tu actividad política. Bueno, es defendible, pero piensa que el caso fuera el contrario ¿Que nombre le daríais a un hombre que dijera eso mismo?

  13. Jéssica dijo:

    Perdona, Alatriste, pero si eso es lo que has entendido, significa que no has entendido nada. No digo que él tendría que haber hecho TODO el trabajo, sino simplemente NO ESPERAR a que yo llegara para hacer SU PARTE del trabajo, que es muy diferente. Lo que digo es que no puede decirme a las 11 de la noche, cuando acabo de llegar, venga, cariño, vamos a ponernos a hacer las tareas de casa, cuando él lleva desde las 7 de la tarde en casa, porque yo a las 11 no estoy para hacer nada, y él necesita compañía para ponerse a hacerlo. Y que, si normalmente lo hacemos TODO A MEDIAS, por unos días que vengo más cansada de la cuenta, no estaría de más que él hubiera apretado un poco más, como lo he hecho yo cuando él no ha podido por cualquier motivo. En eso consiste SER UN EQUIPO. Lo demás, lo tuyo, es demagogia y manipulación barata.

    Lüzbel, ya hemos probado el tema de que recoja el que menos resistencia al desorden tenga, y siempre pierdo.

    Carmiña, ¡qué razón tienes! Estoy segura de que no eres la primera que piensa que algo nos ha fallado con la incorporación de la mujer al mercado laboral, alguna pieza suelta nos está bailando en el mecanismo…

    Maripuchi, habría que conocer a la abuela y a la madre para entender mi humillación. Su madre es de las que dejó su trabajo para dedicarse en exclusiva de sus hijos, su padre dice que él no lee un libro si no es para progresar en su trabajo (así, como para entender que me haya matriculado en una segunda carrera), no ven claro lo de mi carrera profesional, ni mi futuro marido ve nada claro que tenga que pasar tanto tiempo “fuera de casa” en tareas voluntarias por las que no veo un duro… En fin, “familia tradicional”, creo que yo llaman, aunque yo tengo otro nombre para eso.

    Egocrata, suena radical, pero hemos hablado más de una vez de que, para conseguir que se espabile de forma definitiva, le habría venido bien irse a vivir solo una temporada antes de pasar de los brazos de su mami a los brazos de su novia.

    J G Centeno, mi madre también sufre de fibromialgia, y además es una enfermedad que puede ser hereditaria, así que ya me puedo ir haciendo una idea de lo que me espera…

    Eugeni, honradamente, no he entendido nada.

  14. Maripuchi dijo:

    Las suegras son todas parecidas … La mía es mujer de pastor, ha criado 7 hijos… viven aún en la posguerra…
    No creo que ella entienda (ni mi suegro, claro) que mi marido cambie pañales… Ni te quiero contar el pollo que le montaron al pobre cuando les dijo que los niños iban a llevar mi apellido delante…
    No son tus suegros los que tienen que entender las cosas, es tu futuro. El problema radica en si él no lo entiende, o no es capaz de evolucionar hacia el entendimiento…

    Besotesss

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